Consulta diaria

Primera lectura: Gn 22,1b-19: 
El sacrificio de Abrahán
Salmo: 114
Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida
Evangelio: Mt 9,1-8: 
Tus pecados te son perdonados

1 En aquel tiempo Jesús subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a su ciudad.
Le trajeron un paralítico tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe que tenían, dijo al paralítico: ¡Ánimo, hijo! Tus pecados te son perdonados.
Entonces algunos letrados pensaron: Éste blasfema.
Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué piensan mal?
¿Qué es más fácil, decir: se te perdonan tus pecados; o decir: levántate y camina?
Pues, para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, dirigiéndose al paralítico, le dijo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
Él se levantó y se fue a su casa.
La multitud al verlo quedó atemorizada y daba gloria a Dios por haber dado tal autoridad a los hombres.

Comentário

Que el pecado nos inmoviliza y no permite que nos mantengamos de pie es una realidad que también nosotros experimentamos. En la época de Jesús se consideraba que las enfermedades eran un castigo por los pecados. Mateo pone de manifiesto la autoridad que tiene Jesús sobre el pecado. Lo primero que llama la atención de Jesús es la fe de los que llevan ante él al paralítico. Al verlo en esa situación Jesús lo invita a la confianza. Luego le ofrece el perdón que ataca la raíz de sus padecimientos. Sus palabras se transforman rápidamente en motivo de escándalo para algunos escribas que estaban presentes. Como testimonio contra la incredulidad de esos letrados llega la curación. El hombre que estaba postrado se pone de pie y regresa a su casa. La muchedumbre, llena de asombro, alaba a Dios “por haber dado tal autoridad a los hombres” Es que cuando Mateo escribe su evangelio, el perdón de los pecados era una práctica habitual de la comunidad eclesial que la sinagoga desaprobaba.