Consulta diaria

Primera lectura: Gn 19,15-29: 
El Señor hizo llover azufre y fuego
Salmo: 25
Tengo ante mis ojos, Señor, tu bondad
Evangelio: Mt 8,23-27: 
Increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma

23 En aquel tiempo, cuando subía Jesús a la barca le siguieron los discípulos.
24 De pronto se levantó tal tempestad en el lago que las olas cubrían la embarcación, mientras tanto, él dormía.
25 Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!
26 Él les dice: ¡Qué cobardes y hombres de poca fe son ustedes! Se levantó, increpó a los vientos y al lago, y sobrevino una gran calma.
27 Los hombres decían asombrados: ¿Quién es éste, que hasta los vientos y el lago le obedecen?

Comentário

Caminando a la par de Jesús los discípulos empiezan a plantearse la pregunta acerca de su identidad. La sucesión de los acontecimientos los deja pasmados. Puestos en la situación que describe el texto del día no nos resulta sencillo decir qué cosa nos resulta más asombrosa: Si la actitud del maestro que duerme sobre cubierta cuando todo parece irse a pique o la autoridad con que increpa a la tormenta y la calma que sobreviene en el lago cuando él se lo ordena. ¿Quién es Jesús? La pregunta del evangelista queda planteada. La respuesta de los discípulos tardará en llegar. En ciertas ocasiones quizá también nosotros tenemos la sensación de estar perdidos en medio de las tormentas. Nos cansamos de remar en vano sacudidos por las dificultades de la vida. Hasta Dios parece estar ausente cuando más lo necesitamos. ¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Qué aprendimos acerca de él en todo este tiempo que llevamos juntos? ¿Cómo es nuestra oración cuando las dificultades nos apremian? ¿Cómo es nuestra fe?