Consulta diaria

Primera lectura: 2Cor 4,7-15: 
Nosotros resucitaremos con Cristo
Salmo: 115
Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza
Evangelio: Mt 5,27-32: 
El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero

27 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
28 Pues yo les digo que quien mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
29 Si tu ojo derecho te lleva a pecar, sácatelo y tíralo lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que ser arrojado entero al infierno.
30 Y si tu mano derecha te lleva a pecar, córtatela y tírala lejos de ti. Más te vale perder una parte de tu cuerpo que terminar entero en el infierno.
31 Se dijo: Quien repudie a su mujer que le dé acta de divorcio.
32 Pues yo les digo que quien repudia a su mujer –salvo en caso de concubinato– la induce a adulterio, y quien se case con una divorciada comete adulterio.

Comentário

La vida cristiana es coherencia total entre lo que predicamos, creemos y vivimos. No se puede ser cristiano viviendo en una dicotomía entre lo que se cree y al manera como se interviene en la historia, en la vida. No podemos seguir insistiendo en una vida cristiana privada y una vida social de libertinaje y descrédito. O caminamos en la exigencia que Jesús nos coloca, o abandonemos el barco de la vida cristiana.

El Evangelio nos invita a hacer creíble la experiencia de vida y obra que Jesús nos legó. Hemos de purificar el cristianismo de todos los vicios que fue asimilando. Entendamos la vida cristiana como un camino de exigencia y de radicalidad. Estamos invitados a abandonar la vida vulgar, para dar paso a una vida radical, configurada por la exigencia de Jesús. El espera de nosotros actitudes que sean testimonio fiel del amor de Dios.

¿Estamos dispuestos a vivir la vida cristiana con la seriedad que ella implica?

¿Somos conscientes de las exigencias mayores que tiene el ser seguidor de Jesús de Nazaret?