Consulta diaria

Primera lectura: Ex 34,4b-6.8-9: 
Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso
Salmo: Interleccional: Dn 3:
A ti gloria y alabanza por los siglos
Segunda lectura: 2Cor 13,11-13: 
Estén alegres, vivan en armonía
Evangelio: Jn 3,16-18: 
Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él

16 Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna.
17 Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.
18 El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios.

Comentário

Dios desde siempre, para la teología israelita y para la genuina tradición bíblica, es el Dios compasivo y misericordioso. Esa idea de Dios se fue desarrollando a lo largo de la elaboración teológica que fue haciendo el pueblo de Israel. Para los hombres y mujeres que hicieron teología en Israel, lo importante era que no se perdiera el sentido genuino de Dios, que Israel había logrado construir. En este sentido la idea de Dios del Israel bíblico era totalmente diferente a la idea de Dios de los demás pueblos y de las demás religiones. Esta es una gran novedad de la teología bíblica.

Esta misericordia de Dios se fue haciendo efectiva, poco a poco, en el camino histórico del mismo pueblo. Dios, como un gran pedagogo, mostró al pueblo el rostro del amor y exigió al pueblo vivir según ese criterio. Pero Israel con facilidad traicionó esa realidad maravillosa que distinguía la experiencia espiritual del pueblo de Dios. Hemos de tener claridad que la misericordia constituye el tema fundamental de la revelación del Dios bíblico. Dios, es el Dios de la Misericordia.

Los Profetas van a mostrar, en cada época histórica, el rostro amoroso del Padre. Pero será Jesús quien revelará, en definitiva ese rostro amoroso de Dios. En esa lógica de misericordia, Dios no se reservó nada para si. Más aún, envió a su único Hijo, para que el mundo se salve por él. Dios a través del Hijo, lo manifiesta todo y lo impregna todo de su misericordia que no conoce límite. La misericordia de Dios manifestada en la persona de Jesucristo, como Buen Noticia de Misericordia, tiene serias implicaciones para la vida de un creyente.

La Iglesia Cristiana y cada bautizado tiene que ser portador, embajador, testimonio viviente de la misericordia de Dios. ¿Somos heraldos de la misericordia del Padre a través de la vida del Hijo con la fuerza del Espíritu? ¿Nos hemos abierto de mente y de corazón para asimilar con hondura y seriedad la misericordia como norma de vida? ¿Nuestras actitudes concretas con las demás personas y con la creación son de personas que creen en un Dios exclusivamente misericordioso? ¿Trabajamos por hacer de la Iglesia el lugar más genuino de la vivencia de la misericordia? No olvidemos que el Dios de la Misericordia que se reveló por el Hijo misericordioso, nos pide ser hombres y mujeres gobernados por la misericordia, que es don de Dios.