Consulta diaria

Primera lectura: Tb 12,1.5-15.20: 
Vuelvo al que me envió; bendigan al Señor
Salmo: 70
Mi boca cantará tu auxilio, Señor
Evangelio: Mc 12,38:44: 
Esa pobre viuda ha echado más que nadie

38 En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y les decía: Cuídense de los letrados. Les gusta pasear con largas túnicas, que los saluden por la calle,
39 buscan los primeros asientos en las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes.
40 Con pretexto de largas oraciones, devoran los bienes de las viudas. Ellos recibirán una sentencia más severa.
41 Sentado frente a las alcancías del templo, observaba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
42 Llegó una viuda pobre y echó unas moneditas de muy poco valor.
43 Jesús llamó a los discípulos y les dijo: Les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos los demás.
44 Porque todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir.

Comentário

Jesús presenta el ejemplo de una viuda, símbolo, para el Israel de Jesús, de uno de los sujetos más pobres de aquella sociedad. La viuda está en contraposición a los “letrados” personajes que aparecían en el relato de ayer. Ellos se enseñorean con todo lo que saben y se aprovechan de los más débiles. No viven la gratuidad. Toda la vida de Jesús es un acto de gratuidad. No tuvo reparo en darse él mismo.

Es bello entender la admiración que Jesús manifiesta, en este relato, de la actitud de la viuda pobre. Lo maravilloso de su ofrenda, es que no da “algo”. No da “lo que le sobra”. Ofrece lo que tiene para vivir, en palabras bien concretas: “ella se da a sí misma”. Ella “se constituye en la ofrenda”. Eso que hace la viuda es lo que Jesús hará durante toda su vida y será lo que ratificará en la Cruz. ¿Verdaderamente m i vida está regida por la gratuidad? ¿Vivo en tal libertad que la generosidad es el estado natural de mi existencia?