Consulta diaria

Primera lectura: Tb 11,5-15: 
Señor, me has salvado y veo a mi hijo
Salmo: 145
Alaba, alma mía, al Señor
Evangelio: Mc 12: 35-37: 
¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?

35 En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús tomó la palabra y dijo: ¿Por qué dicen los letrados que el Mesías es Hijo de David?
36 Si el mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dijo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
37 David mismo lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? La multitud escuchaba a Jesús con gusto.

Comentário

Jesús pide “tener excesivo cuidado” con los letrados. Estos personajes eran “bien vistos” por su preparación. Gozaban de muy alto prestigio que les permitía enseñorearse frente a los más sencillos. Se consideraban poseedores de la verdad pensando que los demás se encontraban en el error. Es justa la crítica que Jesús les hace, porque se aprovechaban de la gente sencilla, devorando la casa de los más indefensos, como es el caso de las viudas.

Muchos de nosotros, en la vida cotidiana normal, en la vida eclesial y en la vida de barrio, tenemos muchas veces las actitudes de los letrados. Nos creemos mejores, más preparados y poseedores de la verdad. Nuestra actitud, tantas veces, es de soberbia y de violencia contra los otros, en especial con los sencillos y humildes. Hoy tendría que ser un día para pensar ¿de qué manera y cómo actuamos?

Hemos de ser testimonio del amor de Dios en medio del mundo. Hemos de manifestar una actitud humilde, respetuosa y amable con todas las personas, en especial con los pobres.