Consulta diaria

Primera lectura: Tb 3,1-11.16-17: 
Llegaron sus oraciones a la presencia de Dios
Salmo: 122
A ti, Señor, levanto mis ojos
Evangelio: Mc 12,18-27: 
No es Dios de muertos, sino de vivos

18 En aquel tiempo, se acercaron unos saduceos –que niegan la resurrección– y le dijeron a Jesús:
19 Maestro, Moisés nos dejó escrito que cuando uno muera sin hijos, su hermano se case con la viuda para dar descendencia al hermano difunto.
20 Eran siete hermanos: el primero se casó y murió sin descendencia;
21 el segundo tomó a la viuda y murió sin descendencia; lo mismo el tercero.
22 Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos murió la mujer.
23 En la resurrección, [cuando resuciten,] ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella.
24 Jesús les respondió: ¿No están equivocados por esto, por no conocer la Escritura ni el poder de Dios?
25 Cuando resuciten de entre los muertos, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
26 Y a propósito de que los muertos resucitarán, ¿no han leído en el libro de Moisés el episodio de la zarza? Dios le dice: Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.
27 No es un Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes están muy equivocados.

Comentário

Nos encontramos en una seria polémica por el tema de la Resurrección. Los Saduceos eran uno de los grupos judíos de mayor importancia en el tiempo de Jesús. Competían en importancia con los Fariseos. Los Saduceos solían ser más abiertos que los fariseos a todo el tema de la cultura griega, pero tenían una cerrazón total frente a las cosas novedosas, como la Resurrección de los muertos. La resurrección era un tema novedoso que había aportado la escuela apocalíptica en Israel. Era un tema en total conexión con la justicia que Dios hace al inocente, al violentado en la historia. La resurrección es una novedad asumida y potenciada por Jesús y por el cristianismo. Resucitar significa “entrar bajo el amor total de Dios Padre” y tenerlo a él como único Señor. Probablemente, nuestra actitud es como la de los Saduceos: nos resistimos y enfrentamos de forma violenta a toda novedad. Hemos terminado creyendo que el cristianismo es una experiencia religiosa anquilosada, sin renovación. Entonces terminamos “restaurando” cosas del pasado que no son afines con la eterna novedad cristiana.