Consulta diaria

Primera lectura: Tb 2,10-14: 
Tobías no se abatió a causa de la ceguera
Salmo: 111
El corazón del justo está firme en el Señor
Evangelio: Mc 12,13-17: 
Lo de Dios para Dios

13 En aquel tiempo, enviaron a Jesús a unos fariseos y herodianos para ponerle una trampa con las palabras.
14 Se acercaron y le dijeron: Maestro, nos consta que eres sincero e imparcial porque no juzgas según la apariencia de la gente, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. ¿Es lícito pagar tributo al césar o no? ¿Lo pagamos o no?
15 Dándose cuenta de su hipocresía, les dijo: ¿Por qué me ponen a prueba? Tráiganme una moneda, que la vea.
16 Se la llevaron y les preguntó: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? Le contestaron: Del césar.
17 Y Jesús replicó: Entonces den al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. Y quedaron sorprendidos de su respuesta.

Comentário

Los fariseos y herodianos se acercan a Jesús con expresiones falsas. Establecen una relación con él basada en la mentira. Adulan a Jesús y creen que al hacerlo les seguirá el juego de su mala intencionalidad. Jesús no se deja enredar por los elogios. No cae en la trampa. Él responde con contundencia a la pregunta “astuta”. Su respuesta se volvió una sentencia fuertísima: “Dar al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Jesús desenmascara la falsa idea de que pagar el impuesto al César era voluntad de Dios y coloca cada cosa en su plano. Al César lo coloca en su puesto y exige que se le de el puesto merecido a Dios. Exige no se mienta en nombre de Dios. Dios no puede entrar en los enredos mezquinos de los intereses de poderes, seculares o religiosos. Dios no entra en el juego del egoísmo humano. Jesús quiso liberar a Dios de todos esos enredos. Tristemente nosotros seguimos mintiendo y engañando en nombre de Dios.